sábado, 25 de junio de 2016

Estado-Sociedad-Empresa: conflictos y agua.

Según la Defensoría del Pueblo, en mayo del presente año, en nuestro país se han presentado 212 conflictos sociales, entre activos y latentes; cifra que no ha variado con respecto a igual mes del año 2015. Seguimos en una tendencia conflictiva y, hasta la semana pasada, en Trujillo, con consecuencias muy lamentables.




La mayoría de estos conflictos suceden en el ámbito rural y tienen como causa principal al agua, debido al temor por su desaparición o contaminación.

El conflicto de Usquil y Quiruvilca, en la sierra liberteña, no escapa a la estadística de violencia en nuestro país, y responde a causas monótonas y homogéneas que se van repitiendo: la construcción de una carretera que pasaría por un área de importancia hídrica para los moradores, que significaría la disminución o pérdida del caudal de agua de la laguna San Lorenzo.

En los últimos años, por desinformación o manipulación de la información, en la mente de las poblaciones altoandinas se ha impregnado el miedo (razonable) por la falta de agua: “no queremos tal o cual proyecto, estatal o privado, porque me van a quitar mi agua”, señalan. Esta percepción sobre el impacto al agua ha calado tanto, que su sola mención genera fuertes oposiciones y tensiones, que bien podrían evitarse con una oportuna intervención informativa del Estado y de los actores sociales.

Sin la presencia pronta y eficaz del Gobierno, más la generación de intereses personales, políticos y económicos, se dan las condiciones para que aparezcan nuevos conflictos o se recrudezcan los ya existentes.

El agua se ha convertido en un tema sensible para las poblaciones rurales, y el tratamiento que se hace de ella merece una atención prioritaria y especial, no solo por parte del Estado, sino también de los usuarios. Es preocupante que este líquido elemento sea la bandera de batalla de posiciones funestas de algunos dirigentes sociales y políticos, y más aún, que por el agua se pierdan o pongan en peligro vidas humanas.   

Estando a puertas de un nuevo gobierno, con nuevos líderes políticos, se hace necesario mejorar y ampliar la intervención estatal en aquellos asuntos que pueden desencadenar conflictos sociales, poniendo énfasis en mantener informada a la población en temas tan sensibles como el uso y tratamiento del agua en todos sus aspectos, públicos o privados.

El gobierno entrante tiene la obligación de tomar las riendas de su presencia en el campo y evitar que la escalada de conflictos sociales continúe en aumento. Tiene la oportunidad de poner a andar a la compleja maquinaria Estado-Sociedad-Empresa y, con ello, mejorar las condiciones sociales, ambientales, económicas, políticas, etc., para llegar al bicentenario de nuestra independencia como un país estable, con el menor número de conflictos que tengan al agua como su causa inmediata.

lunes, 7 de diciembre de 2015

Funciones Jurisdiccionales de las Rondas Campesinas ¿En serio?

Funciones Jurisdiccionales de las Rondas Campesinas ¿En serio?

1. (A manera de Introducción)

La organización rondera, en Cajamarca, ha alcanzado un nivel de institucionalidad que abarca prácticamente toda la región. No hay un centro poblado, caserío, comunidad campesina o nativa que no cuente con sus rondas (las que se configuran como la base primordial y más importante de esta organización). Y no hay ronda que se encuentre aislada de las demás. Es una red totalmente organizada en todos y cada uno de sus niveles, lo que, a mi entender, favorece su continuidad histórica y, de manera especial, favoreció y favorece su integración, todavía débil, con el sistema oficial de administración de justicia y seguridad ciudadana.
Las rondas campesinas, han asumido otras funciones. Uno de los asiduos estudiosos del fenómeno rondero es el Dr. Pastor Paredes Diez Canseco, quien manifiesta que las rondas campesinas han pasado por tres etapas. La primera, como causa de su creación, fue la etapa de Cuidado y Protección de los campesinos frente a las prácticas abusivas de abigeos y ladrones; una segunda etapa, cuando dentro de la organización se sancionaron a los abigeos, ladrones, brujos, chismosos, adúlteros, ociosos, embaucadores, etc. Iniciando su labor de administración de justicia; y, una tercera etapa, con una identidad rondera ya establecida, participaron de las gestiones propias de su ciudadanía no sólo en el ámbito rural, sino ya participando, directa e indirectamente, de la vida política y administrativa de los gobiernos locales y de la administración pública en general.
Como toda institución social, ha tenido sus momentos altos y sus bajos. Considero, sin embargo, que como fuente de identidad campesina y rural, ha mantenido y  mantiene sus características que le son propias. Se han adecuado a todas las coyunturas sociales, políticas, económicas y hasta judiciales, y eso les confiere una característica singular, su adaptación al cambio, su evolución.
El tema que motiva este artículo (en realidad las preguntas que dieron origen a este artículo), se basa en dos elementos que han logrado que la función rondera de solución de conflictos internos en las localidades, tenga reconocimiento constitucional y judicial. El primero de ellos, la permanente presencia de personas y de actos contrarios al orden social y a la tranquilidad de los campesinos; y el segundo, de manera todavía arraigada, el caótico sistema de administración de justicia.

2. La previa.

Transcurría mediados del año 2005, año en el que se inició un interesante proyecto jurídico social en la región Cajamarca[1], cuando fui invitado por el Comité Provincial de Rondas Campesinas de Chota a participar de una asamblea rondera, en el que se estaba investigando el robo de ganado en un caserío cercano al ya conocido centro poblado de Cuyumalca.
Como en muchos de estos casos, no sólo participaban ronderos del caserío en el que se había realizado el supuesto robo, sino que estaban también ronderos de otras localidades, ronderos del comité distrital y ronderos del comité provincial. Esto, en cierto modo, significaba para los presentes, una garantía de que el “esclarecimiento del robo” iba a tener un buen final (sobre todo para las personas afectadas).
No recuerdo si eran 3 ó 4 los abigeos (de los cuales una era mujer).
La asamblea empezó muy tarde en la noche, en la casa rondera. En la mesa de debates se encontraban las principales autoridades ronderas y el secretario que era el encargado de anotar hasta el más mínimo detalle de las “confesiones” que iban a realizar los investigados. Presidía el presidente provincial de las rondas campesinas.

3.- La Jurisdicción Especial Rondera.

Casi frente a frente se encontraban los indicados como autores del robo y los campesinos afectados por el robo. Aparte, en una habitación de la casa rondera, se encontraba la mujer a la que señalaban como parte de los delincuentes y la acompañaban un grupo de ronderas.
La reunión empezó con una descripción de la manera en que se produjo el robo; casi al detalle, el presidente del caserío de dónde se sustrajo el animal, informó sobre el lugar en dónde se encontraba pastando, sobre dónde estaban ese momento sus dueños, sobre la manera en que estaba amarrado y sobre la forma en que fue sustraído. Todo esto, seguido de las afirmaciones de los afectados.
Pero no quedó allí, se dio oportunidad para que los afectados den su versión de lo sucedido; para que sus vecinos también narren sobre lo que vieron o escucharon; para que indiquen la forma de ser de la familia afectada, si era una familia pudiente o era una familia humilde; para saber si es que tenían enemigos más que amigos, o amigos más que enemigos.
Durante todo este tiempo, los detenidos permanecieron de pie frente a los agraviados.
En su turno, manifestaron que si eran los autores del robo; antes y después de esta confesión, fueron castigados con la binza, debido a que no estaban comportándose a la altura de la asamblea. Incluso, uno de ellos, trató de escapar del lugar y fue rápidamente capturado. A él, le cayó el doble de “binzazos”.

El proceso “sancionador” ronderil.

El Artículo 149 de la Constitución Política del Perú prescribe, no de manera directa, la función jurisdiccional de las rondas campesinas. Hace algunos años, su interpretación me era totalmente confusa ya que establecía una especie de relación causal entre la existencia de las comunidades campesinas y nativas y la existencia de las rondas campesinas. Era una situación como que “existe tu derecho consuetudinario, siempre y cuando existas dentro de una comunidad”. Las rondas de los caseríos y centro poblados, a mi entender en esa época, no estaban reconocidos.

Sin embargo, esto ha cambiado[2].

Es importante mencionar que el reconocimiento que se hace de esta función constituiría un derecho fundamental colectivo de las poblaciones que tienen en las rondas campesinas su principal (y única, tal vez) fuente de identidad organizacional.

Volviendo al tema, ¿Qué elementos conformarían este proceso sancionador ronderil?

Tal y como se aprecia en el relato, el proceso sancionador rondero consta de una sola fase (que puede tener varios momentos) y que configura la denuncia, el proceso de investigación y la sanción.

Ya está, eso es todo.

Claro que, por las características propias de cada denuncia, de los denunciantes, de los denunciados, de los hechos nuevos “propuestos” por los testigos, de los hechos sugeridos por las autoridades ronderiles o por uno que otro rondero connotado, el tiempo puede variar. La asamblea rondera, se da inicio normalmente por las noches[3].

Ronderos fundadores de Cuyumalca.
Es interesante esta primera parte ya que de aquí salen todos los elementos de prueba que definirán la suerte de los denunciados. Hay que señalar que el “trato que reciben” tiene que ver mucho con el hecho de si el denunciado es parte del caserío o centro poblado o es foráneo. En el primer caso, pesa mucho la forma de vida que ha tenido en su localidad (sus costumbres, dicen) y, sobre todo, el reconocimiento que de él hacen sus vecinos que, en estos casos, se convierten en sus juzgadores. Este reconocimiento pasa por evaluar su “calidad de persona”, sus aportes que ha hecho con la localidad y si es buen rondero y las posibilidades que habría tenido para cometer un ilícito contra alguien de la localidad, contra sus familiares, contra alguna autoridad, etc.

Se evalúa también la causa de la denuncia y quién hace esa denuncia; se evalúa si es un “buen ciudadano o ciudadana, y qué motivos ha tenido para hacer la denuncia. En el caso de que alguno de los ronderos no haya cumplido con una obligación de padre, la situación definitivamente se pone del lado de la mamá y de los hijos.

En el caso de problemas familiares, de calumnias, de injurias, es increíble la evaluación que se hace del contexto familiar y local (en los centros poblados y caseríos, la mayoría de sus integrantes tiene algún vínculo de familiaridad). Un problema de este tipo afecta a todos y el interés por lograr una rápida y efectiva solución prima sobre todo.

No hay un momento en el que se señale que se pasa a la investigación de la denuncia.

El presidente de debates, que suele ser el presidente de la ronda campesina, va solicitando las opiniones de los denunciados, de los denunciantes, de los testigos, de las autoridades de la localidad, de otros ronderos, etc. Con esto va tomando forma el debate y se van sacando las conclusiones. Claro, como indiqué líneas atrás, los “ronderos disciplinas” cuidan el orden en las intervenciones y le caen con los binzazos a quien se ponga malcriado, sea rondero o denunciado. Los castigos físicos son parte
de la investigación.

La sanción, luego de todo este careo personalísimo, va desde la devolución de lo robado, pasando por la sanción económica y terminando por el castigo físico, no necesariamente en ese orden y menos tal cual se ha indicado. Pueden haber varios tipos, pero considero que todos dentro de la generalidad de la sanción rondera.

4. Funciones Jurisdiccionales de las Rondas Campesinas ¿En serio?

Muy en serio. Las rondas campesinas han logrado una estabilidad social (paz social) dentro de sus territorios y todo debido a las peculiares características que he tratado de mostrar, al momento de resolver un problema (muchas veces de carácter penal y hasta judicial)[4].
Si bien, en un primer momento hubo una desconocimiento de esta función rondera, con la Ley de Rondas Campesinas (Ley 27908) y la apertura de espacios dentro del Poder Judicial, del Ministerio Público, de la Policía Nacional del Perú y de otras instituciones estatales, se han logrado reconocer las prácticas y los principios ronderos como parte integral de nuestro sistema de justicia. Sin embargo, falta trabajar un poco más en este tema.

Rondas Campesinas del futuro.

Nadie desconoce la importante y beneficiosa labor que han cumplido las rondas campesinas en todo el tiempo en el que existen; sin embargo hay una fuerte polarización en cuanto a los objetivos de la organización misma y la calidad de ronderos de algunos de sus integrantes, y justo cuando la organización sube a niveles jerárquicos distritales, provinciales y federativos.

Respecto a lo primero, considero que el objetivo primordial de las rondas campesinas ha cedido paso a una suerte de parcialización hacia lo político dirigencial. Y esto es muy grave. No es secreto que muchos dirigentes ronderos han aprovechado algún cargo o posición en la organización y se lanzaron como candidatos políticos[5], incluso a pesar de haber gritado a los cuatro vientos que nunca se harían de un cargo político. Pero mucho más grave es usar un mensaje social – ambiental para, usando a las rondas campesinas, llegar a tener algún beneficio político y económico.

A esto, hay que sumar hechos que han manchado la tradición rondera y que han servido como base para que muchos de estos mal llamados dirigentes ronderiles, sean procesados judicialmente[6]. Y es aquí en el que la calidad del actual rondero no es ni por mínimo, la calidad de las rondas campesinas que se enfrentaron a los abigeos, que se sumaron a los procesos de desarrollo de sus localidades y que ahora actúan de manera coordinada con las autoridades judiciales.

Final

Las Rondas Campesinas requieren de un cambio. Necesitan evolucionar, conocer a su realidad, estudiarla y participar del desarrollo de su organización y de las localidades en las que se ubican.

Como organización más importante del campesinado peruano tiene una inmensa responsabilidad para que la paz social que han logrado sea permanente y con ello hacer posible también el anhelado desarrollo nacional y local. Pero este desarrollo no se logrará con su actual “statu quo”.

Las Rondas campesinas tienen una labor de coordinación con todas las entidades del estado y con toda la población y con todas las instituciones que la conforman; si, instituciones públicas y privadas. 
No son entes aislados dentro del Perú (como pretenden hacer creer algunos dirigentes malintencionados), no conforman un nuevo grupo social ajeno al estado de derecho; los territorios en los que se ubican no son zonas liberadas y menos estados dentro de otro estado. Nada de eso. Esto, obliga a repensar el papel de las rondas de cara a la realidad actual que, no es la mejor, pero la podemos mejorar.

Es necesario tener en las rondas campesinas no un ente de oposición al desarrollo, si no un ente participante del desarrollo de los pueblos.




[1] El Proyecto PROJUR, tenía como finalidad acercar a los integrantes de las rondas campesinas y jueces de paz con los abogados, jueces, fiscales y policías. Esto es, acercar la realidad social imperante en el ámbito rural de Cajamarca a la formalidad de un sistema judicial que, en muchos casos, la desconocía.
[2] Sobre esto, revisar el ACUERDO PLENARIO N° 1-2009/CJ-116 PLENO JURISDICCIONAL DE LAS SALAS PENALES PERMANENTE Y TRANSITORIAS ASUNTO: RONDAS CAMPESINAS y DERECHO PENAL, del 13 de Noviembre del 2009.
[3] Las labores agrícolas y ganaderas, por lo general, toman gran parte del día y debido a que se configura como su actividad económica principal, las asambleas ronderas ocupan en la mayoría de los casos las horas de la noche.
[4]Es interesante la siguiente nota. La presencia en el campo, en el mundo rural, de las rondas campesinas es importantísima:

RONDEROS REALIZAN OPERATIVOS RASTRILLAJE EN CENTROS POBLADOS

 

Presidente del Comité Provincial de las Rondas Campesinas de Cutervo, Máximo Vílchez  Rimarachín

Cutervo (Por: Humberto Barboza Vásquez).- El presidente del Comité Provincial de las Rondas Campesinas de Cutervo, Máximo Vílchez  Rimarachín, informó sobre la realización de operativos en los centros poblados de los distritos de esta jurisdicción, en donde existen altos índices de inseguridad ciudadana.
Indicó que ya se ha desarrollado un “operativo rastrillaje” en el centro poblado Queromarca, distrito de Callayuc, interviniéndose a al menos 30 personas de malvivir que mantenían la población en zozobra. “Los intervenidos, después de pagar por los daños causados a sus víctimas, se comprometieron a reivindicarse”, anotó.
“Todo ciudadano mayor de 18 años debe servir primero a la patria en el Ejército y después en las rondas, hasta los 60 años”, comentó.
[5] Sobre esto tenemos el caso de Gregorio Santos Guerrero, quien tiene un proceso penal abierto por secuestro cuando era dirigente rondero y, actualmente, ya en un cargo político, varios procesos por presuntos delitos de cohecho pasivo propio y colusión.
[6] Justo cuando estoy en esta parte, se informa en las noticia sobre las torturas que integrantes de una familia habrían recibido de parte de rondas campesinas de Celendín. http://elmercurio.pe/regionales/ronderos-secuestran-y-torturan-a-familia-en-sorochuco/

martes, 5 de mayo de 2015

Responsabilidad Social Empresarial: ¡Para principiantes… como yo! Parte 9

¿Qué nos está pasando?

Estos últimos quince días han sido complicados en cuanto a las relaciones entre el Estado, la empresa privada y la sociedad. El motivo y/o los partícipes, el Estado, el sector privado y la sociedad.

En todos estos procesos, la (des) información vertida se ha dirigido, exclusivamente, a mostrar la violencia que se ha generado: policías abusivos, periodistas que (des) informan, presión de los dirigentes hacia los pobladores, etc. Lo que es común en nuestro país: Mostrar las consecuencias y muy poco fijarse en las causas que generaron todo este caos y conflictos.

Y es sobre esto último en donde radica todo este embrollo.

Conversando con pobladores de Alto Quilcate.
Estudios Sistema de Riego. Agosto 2014.
En todo este tiempo, no hemos aprendido “a sentarnos a conversar” y poner en el tapete cada uno de nuestros intereses, y tampoco se han tomado en cuenta las experiencias pasadas (Conga, por ejemplo): ¿Qué quiere el Estado? ¿Qué quiere la población? ¿Cómo hacemos para trabajar juntos? ¿Qué propuestas tiene la sociedad “opositora” para tener una minería más responsable? ¿Cómo la población participa más en las medidas de prevención y de cuidado del medio ambiente? ¿Qué espacios de diálogo se han abierto?, ¿Cómo ayudan los gobiernos locales en la formulación de propuestas de trabajo coordinado con todos sus vecinos, incluyendo a sus vecinos mineros? ¿Sabe la población que le espera si no se dan estos proyectos? ¿Sabe la población si los opositores al proyecto tienen alguna alternativa sólida? ¿Tienen los opositores una concreta y feliz propuesta para concretar “su oposición”? etc., etc., etc.

Lo peor de todo, es que no se han asumido las responsabilidades que les son inherentes a cada uno de ellos.

¿Nos falta conversar? Sí.
¿Nos falta entrar en los detalles y atacar las causas de los conflictos?, definitivamente que sí.
¿Nos falta proponer soluciones?, también nos hace falta eso, y en la creencia de que todos tenemos la razón y nuestros intereses son difícilmente los mismos, continuaremos teniendo más conflictos, “más tías Marías”.

Tenemos la oportunidad de cambiar nuestra historia.


¡Voluntad, sólo nos falta voluntad!


jueves, 22 de enero de 2015

Responsabilidad Social Empresarial: ¡Para principiantes… como yo! Parte 8

¡Iniciamos el 2015!

¿Cuántos hemos terminado el año haciendo un plan de trabajo para el 2015?

Creo que muchos de nosotros. De hecho, no haces un plan de trabajo sin haber evaluado concientemente los logros obtenidos.

El año pasado, ha sido bueno y con muchos retos cumplidos.

No ha sido “el año”, pero considero que hemos aprendido a valorar mucho más nuestra tierra y su gente, así como a cada uno de nuestros colegas y compañeros de trabajo. De hecho, como en toda relación humana, hemos tenido nuestros encuentros y desencuentros, pero han servido para fortalecer la amistad y sobre todo la confianza que, en algunos casos, se ha trasladado a otros ámbitos de nuestra personalidad.

¿El plan de trabajo para este año? Bueno, para los que puedan leerme, considero postear al menos una vez cada 15 días. Si puedo más, lo haré.


¡Feliz 2015 y a sacarse el alma por la RSE y por hacer de nuestro país, el mejor del mundo!


CAMINAMOS

Entre los cerros

Serpenteantes de esta nueva localidad,
Con el silbido perenne del viento
Algún lugar entre Chilete y Tembladera
Caminamos hacia el silencio de una tarde.



Hacia la alegría
Del agua que baja feliz por los pajonales,
Y se pierde entre remolinos de tierra y barro
Aguas abajo.



Y caminamos juntos,
Y caminamos en silencio,
De la mano;
Porque estamos escuchando el silbido perenne del viento,
Y el canto amistoso del agua,
Que corre presurosa,
Hacia el mar,
Aguas abajo.

Ronny Núñez Becerra


sábado, 22 de noviembre de 2014

Responsabilidad Social Empresarial: ¡Para principiantes… como yo! Parte 7

¿La RSE aplica también para el Estado?

Hace ya buen tiempo, tuve una conversación con un amigo y hablábamos sobre la RSE. Todo estaba muy bien hasta que, dentro de las ideas de aplicación de la RSE, afirmé que el ESTADO puede y DEBE tener algo de Responsabilidad Social. Definitivamente mi interlocutor, con su clásica forma de rebatirme, dijo que esto era imposible: “lo que el estado tiene son obligaciones de índole normativo, legal…”

Considero que “El estado” parte de la organización de la ciudadanía con base en un ordenamiento “consensuado”, legal, social, etc. (Esto, al menos en teoría). En el caso del ordenamiento legal, son las normas las que dirigen el actuar de cada ciudadano respecto del estado y de otros ciudadanos, de todos los ciudadanos.
Siendo así, es perfectamente posible que el estado tenga Responsabilidad Social por dos razones específicas: primero, el estado es quien da las normas de convivencia para todos los ciudadanos y para todas las organizaciones de ciudadanos (léase, por ejemplo, las empresas); y segundo, porque, actualmente, es parte indubitable del trio ESTADO – Sociedad – Empresa (el Estado también es una organización).

Me explico.
Amanecer en Quilcate. Pobladores junto a captación para agua potable.
Nov. 2015. Foto: Ronny Núñez

El estado, como dador de las normas de convivencia, se convertiría en el referente principal, básico respecto del cumplimiento de éstas frente a sus ciudadanos y/o empresas. Esto exigiría un aparato estatal dirigido a, simplemente, cumplir y hacer cumplir las normas. En materia de Responsabilidad Social, el estado sería el promotor de normas y de conductas que tienden a mejorar la calidad de vida de toda la población[1], desde todos sus órganos que lo conforman.

¡Que haga su trabajo![2] De hecho, todo se resume en esto. Y podría pensar que iría desde un ordenamiento de su cuerpo normativo en general, hasta la aplicación de este ordenamiento en todos los ámbitos de acción estatal (por ejemplo regular de manera idónea la burocracia, reglas más claras y acciones contundentes para combatir la pobreza, el desempleo, la corrupción, la discriminación y la desigualdad; para mejorar las relaciones laborales estatales y privadas; mejorar la calidad de vida de la población, mejorar el acceso a los servicios públicos; generar y lograr la inclusión social y un largo etc.). Aquí, la ética, la transparencia, son fundamentales.

Apenas salía de la universidad y me topé con una trilogía que es muy interesante si se refiere a la generación de “alianzas estratégicas para el desarrollo”: el ESTADO está en plena interacción con la sociedad y las empresas y esto hace que muchas iniciativas de desarrollo sean más dinámicas y efectivas al momento de aplicarse en una determinada realidad. Pero, tengamos en claro que esta interacción se da en una realidad que es cambiante, de forma permanente.

En el caso de la RS empresarial, ésta ha tenido diversos matices de aplicación (o de implementación) según la necesidad de la empresa para responder a una realidad que la exigía (aquí pienso en la necesidad de las empresas mineras para obtener las llamadas “licencias sociales”, sólo por poner un ejemplo). Pero, tengamos en cuenta, que la realidad social, hoy en día, exige que esta organización “trina” (Estado – Sociedad – Empresa) también tenga todos los medios necesarios para adecuarse a las diversas y complejas condiciones que emergen (vivimos en una sociedad interactiva, en la era del conocimiento; en una realidad en la cual las personas están mucho más informadas, mucho más conectadas y con la fuerza suficiente para transformar a su gusto las estructuras sociales tradicionales[3]).
Volviendo al tema de la RS, es un hecho que muchas de las acciones privadas que la caracterizan ingresan al área del estado. Muchas empresas, y se ve mucho en mi país y región, han logrado incluirse en la prestación de algunos servicios y funciones estatales (desde la ejecución de programas de desarrollo socio económico, hasta la construcción de infraestructura educativa, de salud, de comunicaciones, de ganadería, de agricultura, etc.)  y han complementado la labor estatal en estos campos, inclusive las empresas han llegado a dónde el estado no lo ha hecho.

Sin embargo, aún estamos, creo yo, en una etapa todavía germinal[4] de una RS estatal. Una RS que es totalmente necesaria ya que debe responder a una realidad que se nos ha venido encima tan rápido que nuestras vetustas estructuras estatales no han podido responder. Una realidad social que ha generado numerosos conflictos sociales, que genera todavía discriminación, exclusión, segregación social, etc.

¿Que la RSE se aplica para el estado? Definitivamente que si. Sólo hay que hacer que la “voluntariedad” de sus principios y su aplicación, sea conocida y promovida desde y para el estado mismo, como un todo integral.




[1] Perla Puterman afirma: “En materias fundamentales, también el gobierno tiene un doble rol, como ente rector y ejemplo de la sociedad, debe no solamente cumplir sino velar por el cumplimiento de los derechos humanos, prácticas laborales y temas medioambientales, debe responder a los requerimientos de sus partes interesadas y debe tener prácticas justas y debe dar fe de éstas a través de su rendición de cuentas y de la transparencia de sus procedimientos administrativos”. En:

[2] La norma ISO 26000 (primera edición 2010) establece de manera clara:
“3.4 El Estado y la responsabilidad social.
Esta Norma Internacional no puede reemplazar, transformar o modificar de ninguna forma el deber del Estado de actuar por el interés público... El Estado es el único con poder de crear y hacer cumplir las leyes, lo que le hace diferente a las organizaciones...
El funcionamiento adecuado del Estado es imprescindible para el desarrollo sostenible. El rol del Estado es esencial para garantizar la aplicación efectiva de las leyes y regulaciones, con el fin de fomentar una cultura de cumplimiento de la ley.
... Los gobiernos pueden apoyar de muchas maneras a las organizaciones en sus esfuerzos por operar de forma socialmente responsable, como por ejemplo, a través del reconocimiento y promoción de la responsabilidad social. Sin embargo, promover la responsabilidad social de las organizaciones no es, ni puede ser, un sustituto del ejercicio eficaz de los deberes y responsabilidades del Estado.(el subrayado es mío)
[3] Sobre esto, sugiero se revise el material de Juan Arroyo Laguna, quien expone de manera increíblemente precisa, las características de una realidad social a la cual el estado debe responder, desde un criterio de responsabilidad social. EL artículo se llama “Promover al Promotor: El Estado ante la Responsabilidad Social Empresarial” (CENTRUM Católica’s Working paper series N° 2012-09-2012)
[4] Revisar, también el documento de Juan Arroyo, sobre los tipos de estados ante la RSE. Considero que, respondemos a un estado altamente mediador y todavía algo promotor de la RSE.

lunes, 27 de octubre de 2014

Responsabilidad Social Empresarial: ¡Para principiantes… como yo! Parte 6

¡Trabajo para una empresa minera, pero no soy minero!

Definitivamente la identificación que alguien pueda tener hacia determinada circunstancia o acto de la vida (trabajo, familia, comunidad, nacionalidad, equipo de fútbol, de vóley; barrio, sector, serie de tv; libro, escritor, etc.) es consecuencia del ejercicio legítimo del derecho a la libertad y de la afinidad que uno logra desarrollar con éstas. Al final, uno elige. En nuestra democracia, con todos los errores que acarrea, ese derecho está garantizado.

Si tratamos sobre el trabajo, considero que el hecho de hacerlo bien y responsablemente es signo de identificación y compromiso con el mismo y con nuestros clientes o con la empresa que nos ha contratado. Los resultados que podamos lograr con “nuestro” trabajo es vital para ir generando esa afinidad por lo que hacemos (nos identificamos con lo que hacemos), por nuestros clientes o por las empresas que nos contratan; sin embargo, no siempre sucede esto.

Foto: Trabajadores rurales cercanos a un proyecto minero.
Catilluc 2014.
Hace poco conversaba con algunos de mis colegas sobre cómo se sienten en la empresa y si es que se identificaban con ella y con la labor que realizaban. Me sorprendió que todos ellos (la mayoría naturales de las localidades rurales cercanas) manifestaran que no tenían ningún tipo de afinidad con la empresa, que no se consideraban miembros de ella a pesar de que hacen unos trabajos de excelente calidad e incluso trabajan para ella desde hace varios años. ¿Qué está pasando?

Literalmente, la pregunta hecha fue si se consideraban “trabajadores mineros”.

No tengo la respuesta, pero sospecho que internamente no estamos generando los espacios suficientes para lograr “esa” afinidad por lo que se hace y por la empresa que nos acoge (que es preocupante) y se complementa con un “ambiente social externo” indiferente o incluso repulsivo hacia la actividad minera (igual de preocupante).

Es importante evaluar ambos frentes de trabajo de tal manera que, desde lo interno, podamos encontrar el respaldo que necesitamos para ir a lo externo e identificarnos con nuestro trabajo y con la empresa que es, en todos los casos, depositaria de nuestro mejor esfuerzo laboral y personal.

Pregunta: ¿Qué haríamos para lograr que nuestros colegas se identifiquen con el trabajo que realizan y con la empresa para la cual trabajan?


Agradecimiento especial:
Al Dr. Pedro Donaires Sánchez, por haber tenido la gentileza de revisar esta entrada antes de publicarla.
Al Dr. Armando Ludeña, por haber hecho aportes importantísimos a esta entrada.


lunes, 25 de agosto de 2014

Responsabilidad Social Empresarial: ¡Para principiantes… como yo! Parte 5

Empezamos la carrera electoral… ¿y esto qué tiene que ver con las empresas y su Responsabilidad Social?

Nuestra sociedad en su conjunto funciona como un ser viviente. Cada una de las partes que la conforman tiene una importante participación en ella y las empresas no se quedan de lado. De uno u otro modo, su actuar o sus omisiones afectan a la sociedad de la cual forman parte y aportan a su natural desarrollo (o evolución).

Todos sabemos que el Estado brinda las condiciones necesarias para que una sociedad pueda desarrollarse; dentro de estas condiciones tenemos a la normatividad legal, a la economía, a su defensa, etc. Si bien, para el caso empresarial las condiciones económicas son relativas al libre mercado, esto no es obstáculo para que participe y sea co-promotora del desarrollo de las poblaciones.

Taller para elaborar el Plan de
Desarrollo Concertado. Quilcate, Julio 2013.
Ahora bien, ¿esto qué tiene que ver con las elecciones que se vienen en nuestro país?  Mucho. En octubre de este año, elegiremos a nuestros alcaldes provinciales y distritales y a nuestro presidente regional y en muchos de estos lugares se cuentan con relaciones “autoridad local – empresas” particularmente complejas, y hasta complicadas (refiriéndonos al caso de los conflictos mineros, para ser más específicos).
Y este escenario obliga a las empresas a generar o cambiar sus estrategias de llegada a las autoridades y a las poblaciones con las que se relaciona. A generar estrategias que conlleven a colaborar en los procesos de desarrollo y, creo yo, a ser más visibles en cuanto a entes promotores de desarrollo y, sobre todo, en tanto y en cuanto, entes necesarios en la natural convivencia social.

Lamentablemente, muchas empresas se han visto envueltas en situaciones de corrupción de funcionarios y de autoridades públicas y esto, les ha generado una fuerte ola de críticas (un tsunami de críticas…) que parten desde una población que ahora ya desconfía de las acciones de “responsabilidad social” que se emprenden. Efecto, además, que se ha trasladado a las contiendas electorales.


Siendo así, considero que las políticas de Responsabilidad Social de la empresas que no han previsto el relacionamiento “voluntario”, claro y directo con el estado, con sus autoridades y funcionarios, con la población, advertirán prontamente un decaimiento en su posicionamiento (geográfico, económico, social, etc.) y con ello, tendremos más problemas y conflictos de los que hablar.