Los Relacionistas Comunitarios
que son abogados (comentando el debate)
Hace
aproximadamente poco más de un mes, haciendo uso de mi cuenta en LinkedIn,
lancé una simple pregunta en un grupo del que formo parte. La pregunta era: “… ¿Cuántos abogados nos hemos convertido en Relacionistas
Comunitarios?”
Claro, esta pregunta surgió
cuando alguien me saludó por el Día de los Abogados, en el Perú.
No me imaginé la cantidad de
respuestas, ni menos sus contenidos. Así que voy a tratar de comentar algunos,
no sin antes agradecer a cada uno de los amigos que se tomaron el tiempo de
pensar, reflexionar y “responder” a esta breve y simple pregunta.
Nota previa:
cabe indicar que a la fecha, nadie respondió la pregunta, es decir, nadie
calculó, o se arriesgó a dar un número aproximado de abogados que se han (o que
nos hemos) convertido en relacionistas comunitarios. Seguimos con la incertidumbre.
Empecemos:
Preocupante realidad: “…los abogados en esencia son litigantes …”
En realidad sí, es cierto. En la universidad nos forman para ser
litigantes, toda nuestra formación gira en torno a un sistema judicial
eminentemente conflictivo y adicto al litigio. Pero, como suelo decir, “abogado
que no litiga, no es abogado, salvo prueba en contrario”[1];
y, es en esto último, en el cual basamos nuestra posterior formación para hacer
del derecho, o de la profesión del derecho, una poderosa herramienta para el
mejoramiento de las relaciones sociales en el país. Conste que he escrito, de
las RELACIONES SOCIALES DEL PAÍS.
![]() |
| Luego de una reunión en Pan de Azúcar - Catilluc |
Enrique Huarancca, sobre lo escrito, da en el clavo: “El abogado de ahora tienen una innovación en su actitud el derecho, son más conciliadores y negociadores”, y nuestro amigo Juan Andrés sube un nivel más y añade que los conocimientos adquiridos del Derecho, son “un valor agregado” a la labor del Relacionista Comunitario.
Cuestión de Ciudadanía. “Sin
embargo, el desarrollo sostenible sólo es posible si se mantiene una relación
sostenible… Estoy seguro que todos
podemos hacer algo por el prójimo no como una obligación sino como una opción
natural de un ciudadano responsable”
![]() |
| Previo estudio de suelos y de necesidades, aquí estamos haciendo entrega de semillas para pastos. Quilcate - Llapa. |
Como dice Marco, parte de una opción natural por hacer algo que sea de
beneficio al prójimo. Y esto tiene base en que vivimos en un mismo espacio, ya
hemos empezado a formar parte de las relaciones sociales que se dan en las comunidades
en las que operamos. Pero, lo más principal, estas comunidades tienen muchas
expectativas, las que debemos conocerlas, todas, de tal manera que podamos ser
prudentes en nuestro accionar y en la generación de mecanismos sociales para
que el deseo de compartir tenga un correlato con la responsabilidad que significa ser ciudadanos.
que el deseo de compartir tenga un correlato con la responsabilidad que significa ser ciudadanos.
¡Es una cuestión de actitud!
De hecho. Todos, en cada uno de nuestros comentarios en el debate que
se inició, hemos dicho que para ser un buen relacionista comunitario, debemos
tener una actitud para hacerlo. Y los hemos dicho de manera directa y hasta
indirecta, pero la idea está allí.
Añadiría un adjetivo, debemos tener una actitud “especial” ya que
nuestro mundo en el que vivimos todos los días, es muy diferente al que nos
hemos acostumbrado desde que hemos nacido (hablo específicamente por los
citadinos que nos hemos vuelto campesinos, si es que este término cabe), o del
mundo educativo en el que nos hemos formado.
De todo corazón, quiero agradecerles amigos por
haber compartido sus comentarios y estoy seguro que seguiremos conversando
sobre el tema; sobre todo, fortaleciendo nuestra principal “fortaleza”, el que seamos Relacionistas Comunitarios.
[1]
Sarita Terán escribe: “No litigo, porque
no me gusta”. Y me parece un motivo más que suficiente para aclarar que no
todo abogado es un abogado litigante; y, Catherine Rodríguez va más allá y
dice: “Hay un error de apreciación al sesgar al abogado como sólo litigante o
"hacer juicios", esa es una parte de la profesión, quizá la que más
se conoce, la del pleito. El abogado se prepara para mucho más que eso, es una
profesión que requiere de un conocimiento mayor y requiere de habilidades de
negociación, persuasión, administración, condiciones de liderazgo, etc., por
tanto no todo estudiante o egresado de leyes será un verdadero abogado. Muchos
se quedarán en el área del litigio o el pleito. Hoy en día (el abogado) es
quien previene el conflicto, los avizora, reconoce contingencias, etc. conoce
técnicas de negociación, etc. que por ello le permite desenvolverse en áreas
como las Relaciones Comunitarias. Como cualquier profesional con vocación de
servicio, con voluntad de vivir mejor, con conocimiento de la realidad e
informado” (sic)

